Cómo fomentar el uso adecuado de las ‘redes’ en nuestros hijos
Un amigo, obviamente en tono de broma, echaba la culpa a Jesús de Nazareth, por inculcarnos con mucho apremio que aprendamos a echar las redes,...
Debo confesar que este artículo está inspirado en una conferencia que hace poco escuché por las redes. La expositora era mi hija Adriana.
Parto de una preocupante constatación: vivimos en un mundo saturado de pantallas. Los padres se quejan de que sus hijos están atrapados en las redes.
Un amigo, obviamente en tono de broma, echaba la culpa a Jesús de Nazareth, por inculcarnos con mucho apremio que aprendamos a echar las redes, así que permítanme continuar con la ambivalencia del término ‘redes’ con el ánimo de sacar conclusiones válidas en nuestra labor formativa.
Las ‘redes’ de las que habló Jesús son redes que garantizan nuestro alimento (los peces). Por eso nos enseñó a echarlas mar adentro para garantizar una buena pesca.
Lo primero que debemos distinguir entonces es que hay ‘redes’ que son útiles en la medida que satisfacen una necesidad fundamental de la persona humana y hay redes que nos atrapan, nos aíslan. El papa Francisco ya nos prevenía: “El uso indiscriminado de la tecnología puede esclavizar el corazón” (Laudato Si 108).
Cuando Jesús nos anima a remar mar adentro (Lc. 5,4) nos anima a echar nuestras redes en lo profundo, aprender a usar las redes no en comunicaciones estériles y superficiales sino aprovecharlas para satisfacer el anhelo de profundidad que tiene el espíritu humano. No se trata de huir de las redes, sino de darles sentido.
Aprender a comunicarnos sin perder de vista lo auténticamente humano que es el servicio. Qué importante es la escucha. Hay una frase preciosa: “¿Qué quieres que haga por ti?” (Lc. 18,41) . Acostumbremos a que nuestros hijos aprendan a escuchar con los ojos y con el corazón, que desde pequeños se acostumbren a “escuchar”, es decir a captar las necesidades de los demás y estar dispuestos a apoyarlos, para que, en actitud de servicio, hagan algo por los demás. Así lograrán una cercanía real con las personas con quienes se comunican.
Hoy se exalta la figura de los influencers (un influencer en redes sociales es una persona con credibilidad y una comunidad de seguidores que usan plataformas digitales para compartir contenido, opiniones y experiencias, influyendo así en las decisiones y comportamientos de su audiencia, especialmente en compras o preferencias de marca). Y así nos convertimos en esclavos de quien está al servicio de otros intereses mercantilistas…
Por eso es importante algunas sugerencias prácticas para ‘echar las redes de otro modo’
Cultivar la espiritualidad del silencio: No ser esclavo de las redes. Desconectarse de esas ‘redes’ para conectarse con las otras redes (Con Dios, con la familia).
Cultivar el uso responsable de las redes Es una buena práctica proponer ciertos momentos ‘sin pantalla’ donde haya espacio para una comunicación menos virtual y más real.
Cultivar la ternura digital: Para no perder la riqueza de la comunicación humana, cuya característica es la ternura, la amabilidad, el trato personalizado, el respeto, la profundidad.
Me gustó mucho lo que dijo Adriana al finalizar su intervención ‘on – line’: “No todo lo que brilla en internet es luz, pero podemos ser luz en internet”. Gran tarea para los padres y maestros.
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